
Caso de éxito: certificación IRAM del comedor de Ezeiza como respuesta a los requisitos corporativos de calidad y control
En organizaciones medianas y grandes, la gestión de proveedores está cada vez más atravesada por criterios de riesgo, trazabilidad y cumplimiento normativo. Esto aplica también a los servicios de alimentación, donde las áreas internas necesitan garantías claras sobre cómo se producen, controlan y sostienen los procesos en el tiempo.
En ese contexto, la certificación en Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) se consolida como un requisito habitual en procesos de homologación, auditorías internas y licitaciones corporativas.
La certificación IRAM del comedor de Bridar en Ezeiza responde directamente a ese escenario.
El contexto: exigencias crecientes sobre proveedores
Las corporaciones operan bajo marcos de control cada vez más estrictos. Las áreas responsables deben poder demostrar que los proveedores críticos cumplen con estándares verificables, tanto hacia adentro de la organización como frente a auditorías externas o requerimientos de casa matriz.
En el caso de la alimentación, esto se traduce en exigencias concretas por parte de áreas como:
Compras, en procesos de evaluación y homologación de proveedores
Higiene y Seguridad, en relación con condiciones sanitarias y prevención de riesgos
Calidad, en lo referido a procedimientos, registros y trazabilidad
Compliance y Auditoría Interna, en la validación de controles y documentación
Recursos Humanos, como responsables de la experiencia diaria de los colaboradores
Responder a estas áreas requiere algo más que experiencia operativa: requiere sistemas formales y auditables.
El desafío: certificar una operación bajo estándares exigentes
El comedor de Ezeiza es una operación en funcionamiento continuo, con flujo diario de personas y exigencia constante. Certificarlo implicó someter esa operación a una auditoría externa bajo estándares reconocidos, evaluando procesos, controles y prácticas tal como se ejecutan en el día a día.
La certificación fue otorgada por IRAM, organismo de referencia en normalización y certificación, tras verificar el cumplimiento de los requisitos establecidos para Buenas Prácticas de Manufactura en servicios de alimentación.
Qué se evaluó y por qué es relevante para las áreas corporativas
Durante el proceso de certificación se analizaron aspectos que coinciden directamente con los criterios que utilizan las áreas corporativas al evaluar proveedores:
Condiciones higiénico-sanitarias y edilicias
Manipulación segura de alimentos
Control de temperaturas, tiempos y procesos
Gestión de insumos y materias primas
Limpieza, desinfección y gestión de residuos
Documentación, registros y trazabilidad
Capacitación y desempeño del personal
Cada uno de estos puntos responde a requerimientos habituales en auditorías internas y procesos de control corporativo.
El impacto para las áreas del cliente
La certificación IRAM del comedor de Ezeiza aporta valor concreto a las áreas que gestionan y supervisan el servicio:
Compras cuenta con respaldo técnico para la homologación del proveedor.
Higiene y Seguridad dispone de evidencia objetiva de cumplimiento sanitario.
Calidad y Compliance acceden a procesos documentados y auditables.
Recursos Humanos garantiza un servicio consistente y seguro para los equipos.
Operaciones reduce riesgos y mejora la previsibilidad del servicio.
Esto simplifica la gestión interna y reduce fricciones entre áreas.
La capacidad de Bridar para absorber exigencias corporativas
Este caso de éxito demuestra la capacidad de Bridar para interpretar requisitos corporativos y transformarlos en procesos operativos concretos.
Certificar el comedor de Ezeiza implicó:
Alinear la operación a estándares formales sin afectar la continuidad
Integrar controles y registros en la dinámica diaria
Capacitar al equipo bajo criterios claros y homogéneos
Sostener el estándar más allá de la auditoría
El resultado es una operación validada externamente y preparada para responder a entornos corporativos exigentes.
Un caso concreto de cumplimiento y profesionalización
La certificación IRAM del comedor de Ezeiza no es un hecho aislado, sino un ejemplo concreto de cómo una operación puede cumplir con estándares elevados cuando existe un sistema de trabajo sólido.
Este caso refleja una decisión clara: operar bajo procesos auditables, con controles definidos y responsabilidad operativa, alineados a lo que hoy demandan las organizaciones.
En Bridar trabajamos bajo esa lógica: acompañar a las empresas con soluciones de alimentación capaces de responder a sus requisitos internos, regulatorios y de control, con estándares verificables y sostenibles en el tiempo.
