alimentación corporativa

Certificación IRAM en Buenas Prácticas de Manufactura: por qué marca la diferencia al elegir un proveedor de viandas o comedores corporativos

January 26, 20264 min read

En el mercado de la alimentación corporativa, no todos los proveedores son iguales. Aunque muchas empresas ofrecen viandas o gestionan comedores, muy pocas cuentan con sistemas de trabajo certificados que garanticen, de manera objetiva y auditada, la inocuidad alimentaria, la calidad del servicio y la continuidad operativa.

En ese contexto, la obtención del Sello IRAM de certificación en Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) representa mucho más que un reconocimiento formal: es una señal clara de profesionalismo, compromiso y responsabilidad frente a un servicio crítico para las organizaciones.


¿Qué es el Sello IRAM en Buenas Prácticas de Manufactura?

El Sello IRAM de certificación de Buenas Prácticas de Manufactura aplica a industrias de alimentos, servicios de alimentación, alimentación animal, agua potable y otras actividades vinculadas a la producción de alimentos.

Este sello indica que los productos, procesos y/o servicios alcanzados por el documento de certificación cumplen con los requisitos de normas o documentos técnicos específicos, evaluados por un organismo independiente como IRAM.

En términos prácticos, implica controles sistemáticos de procesos, condiciones higiénico-sanitarias adecuadas, personal capacitado y documentación auditable.


Por qué esta certificación importa al elegir viandas o comedores corporativos

La alimentación en entornos laborales no es un servicio accesorio. Impacta en la salud de las personas, la productividad diaria, el clima interno y la reputación de la empresa.

Sin embargo, el sector convive con una realidad conocida: proveedores informales, procesos poco claros y una fuerte dependencia de la improvisación. En ese contexto, las Buenas Prácticas de Manufactura dejan de ser un diferencial para convertirse en un requisito mínimo.

En viandas corporativas y comedores empresariales, las BPM garantizan:

  • Inocuidad alimentaria y prevención de riesgos sanitarios

  • Calidad consistente y estandarizada

  • Trazabilidad de procesos y materias primas

  • Continuidad operativa y previsibilidad


Un estándar que no es común en el mercado

Aunque las Buenas Prácticas de Manufactura son ampliamente recomendadas, son pocos los proveedores de alimentación corporativa que certifican formalmente sus procesos.

Certificar exige inversión, tiempo y un cambio profundo en la forma de operar. No alcanza con “cumplir”: hay que documentar, auditar y sostener el estándar en el tiempo.

Por eso, cuando un proveedor obtiene una certificación IRAM, el mensaje es claro: eligió profesionalizar su operación y asumir la responsabilidad que implica alimentar personas todos los días.


La certificación en contexto

En el caso de Bridar, el Sello IRAM en Buenas Prácticas de Manufactura fue otorgado al comedor de Ezeiza, tras un proceso de auditoría exhaustivo.

A partir de ese punto, el foco deja de estar en el lugar puntual y pasa al estándar con el que se trabaja. Porque las BPM no son un atributo aislado de una operación, sino el resultado de procesos, manuales, controles y criterios que se aplican de forma transversal en toda la organización.

Ese es el verdadero valor del sello: confirma que existe un sistema sólido, replicable y consistente, capaz de sostener los mismos niveles de inocuidad y calidad en cada servicio.


Qué valida realmente una certificación IRAM

El sello no certifica un plato ni una jornada. Certifica un sistema de gestión.

Valida una forma de trabajar basada en:

  • Procesos claros y repetibles

  • Controles permanentes

  • Documentación disponible y actualizada

  • Equipos capacitados bajo el mismo estándar

  • Mejora continua

Por eso, su impacto va mucho más allá del alcance puntual de la auditoría y se convierte en una referencia para toda la operación.


Qué debería evaluar una empresa al elegir proveedor de alimentación

Al buscar un proveedor de viandas o comedores corporativos, las empresas deberían preguntarse:

  • ¿Este proveedor puede demostrar cumplimiento normativo con auditorías externas?

  • ¿Tiene procesos documentados y trazables?

  • ¿Puede sostener el servicio con calidad todos los días?

  • ¿Reduce fricciones internas o las genera?

Una certificación IRAM responde de forma objetiva a estas preguntas y funciona como un respaldo concreto para la toma de decisiones.


Profesionalizar no es opcional

En la alimentación corporativa no hay margen para la improvisación. La calidad, la seguridad y la continuidad deben estar garantizadas por sistema, no por voluntad.

La certificación IRAM en Buenas Prácticas de Manufactura es una señal clara de ese compromiso. No como un punto de llegada, sino como parte de un camino de profesionalización constante.

En Bridar trabajamos bajo esa lógica: transformar un servicio crítico en un sistema confiable, medible y sostenible en el tiempo. Porque cuando se trata de alimentar personas en el ámbito laboral, el estándar importa.

Todo lo que necesitás saber sobre servicios de alimentación para empresas, comedores, viandas y eventos corporativos. Bridar ofrece soluciones integrales para grandes cuentas con calidad, profesionalismo y una experiencia gastronómica que potencia la productividad y el bienestar.

Comunicación Bridar

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